La aparición del VIH (virus de la inmunodeficiencia humana), con su dosis de terrorismo sexual, ha introducido abrupta y nuevamente en el discurso cotidiano el tema de las Infecciones transmisibles sexualmente (ETS).
Esto trajo temores, incertidumbres, dudas, prevenciones o abstenciones en los nuevos contactos y aún en los ya instalados. Si bien otras enfermedades pueden ser curables el SIDA por ahora no lo es, lo cual ha complicado tanto a los médicos como a los pacientes mientras se espera una vacuna para frenar su desarrollo.
Es siempre bueno preguntarle a su pareja estos diferentes puntos antes de iniciar sus relaciones sexuales:
A) Si hay lastimaduras o manchas en la piel (palma de las manos y de los pies especialmente), erupciones o llagas y lesiones ulceradas en zona genital que nos pueda hacer pensar en lesiones sifilíticas.
B) Si hay secreciones (“flujo”) en la vagina, amarillentas o blancuzcas, que pueden ser malolientes; propias de los hongos, las tricomonas y la gonococcia (blenorragia).
C) Si hay supuraciones a través del orificio de la uretra, o sea el orificio externo, que nos haga pensar en una blenorragia o gonorrea.
D) Si hay irritación y enrojecimiento con granitos en el glande que podría indicar una infección bacteriana o micótica (hongos) del pene.
E) Si sabemos que esa persona se queja de ardor miccional, vaginal o vulvar (vaginitis, herpes, tricomoniasis).
F) Si se rasca con frecuencia en la zona pubiana, propio de una micosis o de la pediculosis (“ladilla”, un tipo de piojo que ataca el vello del pubis).
G) Si hay erosiones pequeñas en zona genital o ganglios (granulomas, chlamydias, SIDA).
H) Si vemos lesiones en forma de vesículas, a veces asociadas con ardor o dolor, puede suponerse un herpes virus, sobre todo cuando es recurrente y aparece periódicamente.
I) Si esa pareja tiene fiebre persistente puede hacernos pensar que padece una virosis de tipo hepatitis B (también se puede presentar ictericia – color amarillo-), por SIDA o, incluso, por chlamydias.
J) Si notamos una coloración amarillenta de la piel y conjuntivas junto a diarreas y dolores abdominales nos orientarán hacia una hepatitis B (que es altamente contagiosa por vía sexual).
K) Cuando detectamos la presencia de verrugas en el glande del pene o en la vulva, a veces con picazón y ardor, que nos haga suponer un VPH (virus del papiloma humano).
L) Si notamos que hay rascado por picazón de la piel o mucosas anal o vulvar podemos pensar en ciertas parasitosis
No es fácil detectar todos o algunos de estos síntomas ni tampoco podemos tener una actitud médica con cada pareja que salgamos pero sí estar alerta cuando algo de lo mencionado salta groseramente a la vista y tomar algunas prevenciones mínimas (además del uso imprescindible del condón) que podrían ser:
(tomado de http://sexovida.com/educacion/evitarets.htm)